A semejanza del comportamiento económico del resto del país, que en el devenir del siglo XX pasó a depender de la industria petrolera; la población de la península, en detrimento de los espacios económicos agrícolas y pecuarios que no generaban beneficios económicos ni incremento de la calidad de vida a corto plazo, se integró activamente como recurso humano gestor de la principal industria nacional. Esto conllevaría a que la población económicamente activa viviese y viva principalmente del Centro de Refinación de Paraguaná (CRP) el tercero más grande del mundo en su tipo. El CRP en realidad es producto de la fusión de las dos mayores refinerías en Venezuela, el Complejo Refinador de Amuay, inaugurado en 1950 por la Creole Petroleum Corporation y la Refinería Cardón puesta en funcionamiento en 1949 por la Shell. Con la nacionalización del petróleo en Venezuela en 1976, ambas pasaron a ser operadas por las nuevas empresas estatales Lagoven y Maraven -filiales de PDVSA- respectivamente, hasta el año 1997, cuando se unifican todas las instalaciones en el actual CRP.
También las zonas rurales mantienen un comercio de significativa importancia con la explotación de especies caprinas, la venta del chivo y ovejo que abastecen a la ciudad y partes del mercado interior. Otro comercio que se ha desarrollado a través de los años es la siembra, venta y exportación de la sábila; producto que de acuerdo a reiterados estudios de bioquímica que han sido avalados por centros especializados y universidades, contiene niveles de aloina sin precedentes a nivel mundial. Algunos lugareños hacen preparados medicinales y otros productos como el jabón, shampoo, cremas dermatológicas y purificantes para la sangre. Solo una pequeña parte se exporta a los mercados farmacéuticos internacionales.
La emisión del Decreto Nº 36.517, el 14 de agosto de 1998 según Gaceta Oficial de la entonces República de Venezuela (ahora República Bolivariana de Venezuela) y bajo el mandato del Presidente Rafael Caldera que declara a la península de Paraguaná como Zona Libre para la Inversión Turística, ha traído un gran auge del turismo por los precios que en algunos rubros resultan competitivos si se comparan al resto del país, con excepción de la isla de Margarita que posee un régimen parecido al de la península de Paraguaná, es decir es puerto libre. La península de Paraguaná en los últimos 6 años ha experimentado cambios tanto estructurales como de índole poblacional. En este auge de inversión turística la infraestructura ha evidenciado cambios notables, llevando a empresarios propios y extranjeros a destinar recursos económicos y financieros en la construcción de hoteles, casinos, restaurantes y el fomento de establecimientos comerciales de diversa naturaleza.
Otra actividad comercial que prosperó en la zona fue la pesca de arrastre, que debido a la imposición de restricciones legales ha requerido reordenarse en los últimos años. No así la artesanal que ha repuntado. Las especies pesqueras capturadas en la zona son objeto de procesamiento en plantas especializadas, destacándose con ello la exportación decamarón, atún y otros frutos del mar. También la explotación de sal, específicamente en la Salina de Las Cumaraguas al noreste de la península cercana a la población de El Vínculo ha tenido gran crecimiento para el mercado nacional e internacional, a pesar de las públicamente desacertadas administraciones privadas y públicas que han tenido la tarea de administrarla.
Ha crecido significativamente el comercio bancario en la ciudad de Punto Fijo, atraído por las inversiones continuas, contando con todas las firmas bancarias del país.
Una muestra del crecimiento económico de la península se observa en la extensión continua del centro comercial más importante de la ciudad llamado Centro Recreacional Las Virtudes, la construcción del Centro Comercial Ciudad Paraguaná, sin contar con la llegada de tiendas nacionales e internacionales como Makro, Don Regalón, el Sambil Paraguaná y el moderno Royal Center que se encuentra en construcción actualmente, entre otros comercios de suma importancia para la economía local. También está establecida en la Zona Franca de Paraguaná la empresa venezolanaVenezolana de Industria Tecnológica, fabricante de computadoras de escritorio y portátiles; y Vtelca, fabricante decelulares.
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